En tus manos me transformo, de mis ruinas hago una hermosa escultura en movimiento. Me olvido de extrañarte, me olvido de pensarte, porque en ese precioso instante tú eres mío. En tus manos hago todo lo que no hago con nadie, me suelto a reír, abro mis brazos y te dejo dormir en mi pecho. Hago de mi cuerpo el templo que no creo exista en ninguna religión y ahí es donde consigo mi paz, tú paz. Me siento libre y danzo a mi ritmo, a tu antojo, navego detrás de tu espalda y encuentro tu aroma revuelto con el mío. Te digo que te quiero y sigo el camino hasta tus labios para darte mis plegarias, viajo lento a tu pecho para darte nuevamente mi destino. En tus manos soy la misma que vive en tu cabeza, la misma que se viste deseando tenerte una vez más. Y tú en mis manos eres todo lo que no eres para nadie más. DANNY G.